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Préstamos personales: turbiedad en crecimiento

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El negocio turbio de los préstamos personales en Argentina: fintechs, bancos y un sistema cada vez más peligroso

El negocio turbio de los préstamos personales en Argentina: fintechs, bancos y el mercado que nadie controla

El mercado de los préstamos personales en Argentina se ha convertido en uno de los segmentos más turbios, opacos y peligrosos del sistema financiero moderno. Mientras el Banco Central (BCRA) intenta poner límites formales a los bancos tradicionales, el universo de las fintechs y las Entidades Financieras No Bancarias (EFNB) opera con una libertad que, lejos de impulsar la competencia sana, está generando un ecosistema donde la opacidad, las tasas irreales y los fraudes digitales conviven con total naturalidad. En esta investigación de ArgenLeaks, analizamos datos oficiales, comportamientos empresariales y el detrás de escena del negocio financiero más rentable y más riesgoso del país.

Según informes del BCRA (2023), los bancos argentinos presentan niveles de liquidez altísimos: los privados nacionales 78,1%, los privados extranjeros 79,4% y los públicos 83,8%. A su vez, muestran apalancamientos moderados: 19%, 19,3% y 15,2% respectivamente. Estos números explican por qué los bancos pueden prestar dinero a tasas relativamente contenidas: financian sus operaciones con depósitos de clientes, una fuente barata y regulada. Pero el escenario cambia drásticamente cuando se observa a las fintechs y las EFNB. Estas compañías no cuentan con depósitos del público y deben financiarse con capital propio, préstamos de bancos o emisiones de deuda, lo que eleva sus costos estructurales.

En estos actores no bancarios, la proporción de activos inmovilizados es baja, pero los costos fijos son sorprendentemente altos. El gasto en personal es, en muchos casos, similar o incluso superior al de los bancos. Varias fintechs muy publicitadas —y presentadas como modelos de “modernidad financiera”— registraron rentabilidad negativa en los ejercicios analizados. En otras palabras: sostienen costos de estructura propios de una gran empresa, pero sin una rentabilidad que los justifique. Ese desequilibrio termina trasladándose al usuario: créditos caros, CFT difíciles de comprender y un uso agresivo del marketing emocional para convencer a los más vulnerables.

Mientras los bancos quedan atados a las tasas máximas fijadas por el BCRA, las fintechs y EFNB se mueven con márgenes mucho más amplios. En un país con inflación crónica, buscan tasas “reales positivas”, muy por encima de la inflación, para cubrir su estructura y los riesgos de morosidad. Este combo explica por qué tantos créditos anunciados como “rápidos y accesibles” terminan costando más del doble o triple de lo que un usuario imagina. No es casualidad: el negocio depende de la asimetría de información y de la desesperación financiera del público.

Fraude crediticio: el lado más oscuro del boom de los préstamos online

A este panorama se suma un problema que crece sin freno: el fraude crediticio. Las plataformas de préstamos en línea, que prometen rapidez y cero burocracia, son un terreno fértil para estafadores que aprovechan los vacíos de verificación. Sin controles robustos de identidad, un delincuente puede sacar un préstamo o incluso una hipoteca a nombre de otra persona. El resultado: víctimas con historiales crediticios destruidos, deudas impagables y bancos o fintechs absorbidos por pérdidas multimillonarias.

En otros casos, el fraude se realiza con plena intención del prestatario: solicita el crédito sin intención de devolverlo, aprovechando fallas en las herramientas de scoring y validación. Las entidades financieras, especialmente las más nuevas, subestiman estos riesgos mientras se enfocan en “captar usuarios”. Pero el costo aparece: pérdidas financieras, deterioro reputacional y, finalmente, tasas más altas para compensar la morosidad.

El mercado de préstamos personales en Argentina funciona hoy como un ecosistema donde convergen altos costos de financiamiento, regulaciones parciales, marketing engañoso y estafas sofisticadas. Es un terreno ideal para los oportunistas y una trampa silenciosa para miles de argentinos que, empujados por la crisis, terminan aceptando tasas imposibles y contratos en letra chica. ArgenLeaks seguirá investigando un negocio donde todos ganan, menos el usuario.

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