Messi, las conexiones con Israel y la sombra política detrás de su imagen global
ArgenLeaks | Investigación especial
Una figura deportiva en medio de un conflicto diplomático
Mientras el nombre de Lionel Messi sigue siendo sinónimo de éxito deportivo y marketing mundial, cada movimiento comercial o mediático del capitán argentino también despierta sospechas sobre la utilización política de su imagen. Diversos analistas y referentes palestinos aseguran que Israel ha intentado convertir al futbolista en una herramienta simbólica de legitimación internacional, mezclando deporte, propaganda y diplomacia blanda.
El antecedente: el amistoso suspendido en Jerusalén
El origen del conflicto se remonta a 2018, cuando se suspendió el amistoso que Argentina debía disputar en Jerusalén. El presidente de la Asociación Palestina de Fútbol, Yibril Rayoub, acusó entonces a Israel de “haber intentado utilizar a Messi y a otras figuras de la selección como herramientas políticas”. Aquella denuncia quedó archivada en la memoria colectiva como un ejemplo de cómo el fútbol puede transformarse en terreno de disputa geopolítica.
Los vínculos empresariales del capitán argentino con firmas israelíes
Con el paso del tiempo, surgieron nuevas conexiones entre el entorno del jugador y empresarios vinculados a Israel. En 2017, Messi fue presentado como embajador de Sirin Labs, una compañía israelí dedicada al desarrollo de un teléfono inteligente basado en tecnología blockchain y centrado en la seguridad de datos. Un año después, el vínculo se amplió con OrCam Technologies, startup con sede en Jerusalén que fabrica dispositivos de inteligencia artificial para personas con discapacidad visual.
Estos acuerdos comerciales fueron presentados públicamente como acciones de responsabilidad social y promoción de innovación inclusiva. Sin embargo, para algunos observadores del conflicto en Medio Oriente, estas asociaciones funcionan también como vehículos de influencia blanda: un modo sutil pero efectivo de proyectar una imagen positiva del Estado de Israel a través de figuras admiradas a nivel mundial.
OrCam y la filantropía mediática
En el plano simbólico, el peso de estos vínculos es considerable. OrCam, por ejemplo, basa parte de su estrategia global en la figura del rosarino. En sus campañas, el propio Messi aparece ayudando a niños ciegos a usar el dispositivo que “les permite ver con el oído”, un gesto que despertó aplausos y emoción. No obstante, desde sectores críticos se interpreta como una operación de imagen que busca asociar innovación tecnológica israelí con valores humanitarios universales, utilizando al jugador como vehículo de empatía.
Empresarios y amistosos en Tel Aviv
Las relaciones entre Messi y el ecosistema israelí no se limitan a los contratos publicitarios. En 2013, durante una visita con el Barcelona, el futbolista conoció a Danny Benaim y Ariel Raber, empresarios argentino-israelíes ligados a la firma Comtec, organizadora de eventos deportivos. Desde entonces, el grupo participó en gestiones para amistosos internacionales de la selección y del propio Barça en Tel Aviv. Uno de ellos fue el recordado Argentina-Uruguay de 2019, que terminó 2 a 2 y contó con Messi y Suárez como protagonistas.
Coincidencias simbólicas y construcción del relato
Otro elemento que suele mencionarse es el curioso detalle de la infancia del jugador: su familia vivía en Rosario, en una casa ubicada sobre la calle Estado de Israel 525. Una coincidencia geográfica que algunos medios israelíes rescataron con tono simbólico, alimentando el relato de una conexión “destinada” entre Messi y el Estado judío.
Los ex rehenes y la confusión mediática
En los últimos meses, el tema volvió a cobrar relevancia luego de que varios ex rehenes liberados en octubre posaran con camisetas número 10. Muchos medios internacionales afirmaron que se trataba de un regalo personal de Messi, pero la historia real era otra: las camisetas fueron entregadas por el empresario israelí Shai Graucher, conocido por su apoyo a las Fuerzas de Defensa de Israel (FDI). Aunque el jugador no tuvo participación directa, su nombre volvió a ser asociado a un gesto con carga política.
La imagen de Messi como terreno disputado
El episodio expone el problema de fondo: la figura de Messi se ha convertido en un terreno simbólico disputado. Para algunos, representa el puente entre el deporte y la filantropía global; para otros, un canal indirecto de propaganda israelí. Y aunque el propio futbolista se ha mantenido al margen de cualquier posicionamiento ideológico, los hechos muestran que su imagen trasciende los límites del campo de juego y se inserta en una red de intereses que va desde la alta tecnología hasta la diplomacia.
El dilema del deporte neutral
En este contexto, voces palestinas sostienen que el uso de íconos deportivos para promover causas nacionales erosiona la neutralidad del deporte. Israel, por su parte, presenta estas colaboraciones como ejemplos de innovación y cooperación internacional. En el medio, Messi —quizás sin pretenderlo— encarna el dilema de las figuras globales del siglo XXI: cómo mantener la pureza del talento deportivo cuando cada asociación comercial puede ser leída como una declaración política.
Conclusión
Hoy, con su carrera en la etapa final y su impacto mediático intacto, Messi sigue siendo más que un futbolista: es un símbolo, una marca y un campo de batalla para narrativas enfrentadas. La pregunta no es si el jugador tiene vínculos con Israel —porque los tiene, en términos de imagen y marketing—, sino cómo esos vínculos son usados, reinterpretados o amplificados en una arena donde la política, la tecnología y la percepción pública se confunden cada vez más.
Redacción ArgenLeaks — Investigación y análisis geopolítico del deporte global.


















