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Fabián Doman dejó morir a Julio López

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La Última Noche de Julio López: El Testimonio Rechazado que Nunca Quisieron Escuchar

La reconstrucción ignorada de sus pasos finales y la escena que jamás llegó al expediente

25 de noviembre de 2025. Jorge Julio López, militante peronista, albañil y sobreviviente de los centros clandestinos de detención de la última dictadura argentina, declaró el 28 de junio de 2006 contra Miguel Etchecolatz. Tres meses más tarde, el 18 de septiembre, un día antes de la sentencia, desapareció sin dejar rastro. La versión oficial reconstruye sólo las primeras horas de la mañana, cuando debía presentarse a los alegatos. Pero existe un testimonio, aportado por una trabajadora de la industria televisiva, que sostiene haber visto a López horas antes, la noche anterior, desesperado y buscando salir al aire. Este testimonio fue llevado a dos comisarías y ambas lo rechazaron. Debido a eso, nunca formó parte del expediente judicial.

Hasta hoy, ese relato permanece fuera del mapa oficial de la última noche de López, a pesar de aportar hora, lugar, testigos presenciales y una escena que contradice por completo la narrativa establecida. Según pudo reconstruir ArgenLeaks a partir de esta denuncia desestimada, López no estaba escondido, no estaba confundido y no se estaba alejando voluntariamente de su declaración: estaba intentando hablar, pedir algo urgente, decir aquello que sentía que no llegaría a pronunciar al día siguiente.

La escena perdida: Digital Televisión, Palermo Hollywood, 22:40

La testigo —cuya identidad se reserva por seguridad— trabajaba en los estudios de Digital Televisión, en Costa Rica 5464, donde se producían programas para ATC, Crónica, América y Canal 26. Según su relato, cerca de las 22:40 del 18 de septiembre salió a fumar a la vereda. Allí se encontraban también otros empleados y un conductor televisivo que minutos después debía ingresar a su programa en vivo.

En ese momento, afirma haber visto a un hombre mayor, exhausto, caminando con un bastón y avanzando con gran dificultad. Lo reconoció como Julio López. Según su relato, López se acercó y pidió con urgencia poder salir al aire “esa misma noche”, insistiendo en que “no llegaba a mañana” y que necesitaba hablar antes de su presencia en el juicio. La testigo describe un diálogo tenso, en el que López buscaba ser escuchado y era rechazado. Finalmente, el sobreviviente bajó la mirada, expresó resignación sin decir palabra y se retiró lentamente hacia Fitz Roy. Esa habría sido la última vez que lo vieron con vida.

La denuncia que nadie quiso tomar

La testigo asegura haber intentado dejar asentado este episodio en dos comisarías: la de Palermo Hollywood y la de Villa Urquiza. En ambas, según su testimonio, los oficiales rechazaron tomar la denuncia. No se abrió acta, no quedó registro y no se la entrevistó siquiera para averiguar detalles. Aquella noche, la mujer regresó a su casa pensando que la Justicia la contactaría cuando se conociera la desaparición. Nunca ocurrió.

La consecuencia directa de este rechazo institucional es que el relato nunca ingresó al expediente. La Justicia jamás lo evaluó, jamás lo cotejó, jamás lo contrastó con la línea temporal existente. La última persona que declara haber visto a López —en un contexto completamente distinto al que figura en la causa— quedó fuera del caso porque dos comisarías decidieron que ese testimonio no merecía ser escuchado.

Un rompecabezas incompleto por decisión institucional

La versión oficial sostiene que López salió de su casa por sus propios medios en la mañana del 18, y que fue visto por vecinos en las cuadras cercanas. Sin embargo, la escena reconstruida por este testimonio rechazado aporta una contradicción decisiva: López habría estado en Palermo Hollywood la noche anterior, vivo, consciente y preocupado por lo que ocurriría al día siguiente. De haberse investigado, esta información podría haber modificado horarios, ubicaciones y responsabilidades en una causa que hasta hoy permanece sin respuestas.

ArgenLeaks exige: incorporar el testimonio rechazado y reabrir la línea de investigación

Este episodio no es una especulación ni un rumor: es un relato concreto, con lugar, personas, horario y motivación clara, que dos dependencias policiales decidieron ignorar. ArgenLeaks sostiene que este testimonio debe ser tomado de inmediato por la Justicia, escuchado formalmente y agregado a la causa. Pasaron diecinueve años. Lo que aquella noche se silenció por negligencia o por diseño aún puede esclarecer qué ocurrió en las últimas horas de un hombre que ya había sobrevivido lo peor y que, una vez más, quedó a merced de un Estado que no estuvo a la altura.

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