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El oro argentino y el Estado entregador

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Más del 60% del oro argentino se encuentra fuera del país.

Mientras los principales bancos centrales del mundo acumulan oro para blindarse frente a la incertidumbre económica, Argentina va en sentido contrario: según fuentes del mercado londinense citadas por Ámbito Financiero, el Banco Central de la República Argentina (BCRA) habría enviado tres nuevas toneladas de oro en julio, que se suman a otras 31 toneladas despachadas previamente.

En total, más del 60% de las reservas de oro físico del país estarían ya fuera del territorio nacional, alojadas en bóvedas de Londres. El traslado, que se realizó bajo estricta reserva, coincide con un contexto de alta volatilidad cambiaria y una política económica que prioriza liquidez externa por sobre resguardo estratégico.

Paradójicamente, mientras países como China, India o incluso Brasil incrementan sus tenencias del metal como protección ante la caída del dólar y la inflación global, Argentina vuelve a desprenderse de su oro, evocando el abandono del patrón oro en los años treinta. Según datos del World Gold Council, el oro superó en rentabilidad a la mayoría de los activos financieros desde 1971, incluido el rendimiento promedio de los bonos del Tesoro estadounidense.

En las últimas dos décadas, su valor creció sostenidamente impulsado por la demanda de bancos centrales, joyería e inversión institucional. En ese contexto, la política de Caputo y el actual BCRA contrasta con la tendencia internacional, donde el metal precioso es considerado un escudo ante crisis monetarias.

“El oro es seguridad, liquidez y rentabilidad. Sacarlo del país en este momento es un contrasentido económico y geopolítico”, señaló a ArgenLeaks un economista del sector financiero bajo condición de anonimato.

Contexto global: El oro, refugio frente a la incertidumbre

Durante los últimos diez años, la demanda global de oro se explicó en un 40% por inversión, un 33% por joyería, un 20% por compras de bancos centrales y un 7% por tecnología.El metal se negocia en volúmenes diarios que superan los 100.000 millones de dólares, más que el promedio industrial Dow Jones o las letras del Tesoro de Estados Unidos. La acumulación de oro por parte de los bancos centrales superó las 1.000 toneladas en 2024, el doble que en 2021, impulsada por la desconfianza hacia el sistema financiero estadounidense y la volatilidad de las tasas de la FED.

Antecedente histórico: el abandono del patrón oro

La decisión actual del BCRA remite a un episodio clave de la historia económica argentina: el abandono del patrón oro a fines de la década de 1930.Según un estudio de Elías Salama (UNLP), el país dejó de respaldar su moneda en oro tras la crisis del 30, con una caída del PBI del 6,9% en 1931 y una pérdida de reservas que llevó al Banco Nación —entonces banco central de facto— a suspender la convertibilidad. Nueve décadas después, la historia parece repetirse bajo nuevas formas: el oro vuelve a salir, pero esta vez no por obligación externa, sino por decisión política interna.

Conclusión

En medio de un mundo que atesora oro como seguro de estabilidad, Argentina lo exporta para ganar liquidez inmediata. El resultado: un país cada vez más dependiente de monedas extranjeras y con menos respaldo real. Mientras Milei promete “dolarizar la economía”, los lingotes argentinos viajan a Londres, dejando al país sin su último metal de confianza.

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