EXCLUSIVO ARGENLEAKS | La trama oculta detrás del CIAE, la desclasificación del Caso Bariloche y el silencio militar sobre los OVNIs en Argentina
El Centro de Identificación Aeroespacial (CIAE), creado el 4 de abril de 2019 bajo el Ministerio de Defensa, nació con la misión de investigar eventos o elementos presentes en el espacio aéreo argentino y entregar conclusiones a organismos oficiales. Aunque su tarea principal es operativa, mantiene una función secundaria clave: responder denuncias ciudadanas sobre avistamientos en todo el país.
Durante 2020, el organismo recibió 76 reportes que cumplieron con los requisitos de testimonio y evidencia. Todos, según el informe oficial, fueron explicados como fenómenos de origen conocido. Aún así, varios obligaron a mejorar métodos de análisis y evidenciaron la honestidad de los testigos, que interpretaron como extraordinarios objetos ordinarios. Cada caso se clasificó como Tipo A (explicación irrefutable) o Tipo B (explicación fundamentada).
En paralelo, la presión de organizaciones civiles como CEFORA derivó en la primera desclasificación oficial de un caso OVNI en la historia argentina. El Ministerio de Defensa liberó el expediente del Caso Bariloche, ocurrido el 31 de julio de 1995, donde el comandante Jorge Polanco, durante un aterrizaje nocturno, debió maniobrar para evitar un objeto no identificado detectado también por pilotos de Gendarmería y personal de la Torre de Control. Las grabaciones, declaraciones y actuaciones fueron entregadas en 2020, tras pedidos formales vía Ley 27.275.
La Fuerza Áerea Argentina anunció además la conformación de una nueva Comisión de Estudio de Fenómenos Aeroespaciales, integrada por pilotos, meteorólogos, expertos en radares y controladores. Argentina se suma así a países como Uruguay (CRIDOVNI, desde 1979) y Brasil, que ya cuentan con protocolos específicos para reportes de OVNIs.
Mientras tanto, localidades como Bahía Blanca mantienen una larga historia de episodios todavía sin explicación social clara: desapariciones, contactos, el caso Dionisio Llanca de 1973 y episodios recientes que reactivaron el debate. La ciudad, alguna vez llamada “la capital nacional de los ovnis”, conserva un aura que ni el paso del tiempo desarma.
Militares retirados consultados por este medio sostienen que el fenómeno es “real”, aunque políticamente incómodo. Describen maniobras imposibles, archivos clasificados y discusiones internas sobre comportamientos que recuerdan a fenómenos de física cuántica: objetos que “están y no están”, desplazamientos que rompen coordenadas y testimonios que coinciden en comportamientos anómalos. Señalan que existen comunicaciones con agencias extranjeras, incluida la NASA, sobre hipótesis vinculadas a superposición cuántica.
Según un mayor retirado, la regla interna es simple: discreción absoluta. Las fuerzas argentinas, más conservadoras que las de otros países, evitan tocar públicamente estos temas incluso cuando la evidencia lo exige. Creen que será Estados Unidos, y no Argentina, quien confirme algún día la existencia del fenómeno extraterrestre a gran escala.
Mientras el CIAE insiste en que los 76 casos de 2020 son explicables, la desclasificación del Caso Bariloche abrió un interrogante inevitable: si un episodio con múltiples testigos, pilotos experimentados y registros en torre estuvo archivado por 25 años, ¿qué más queda oculto en los archivos nacionales?
ArgenLeaks continuará investigando.


















