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El activo tecnológico argentino que “da la vuelta al mundo”

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Argentina posee un activo estratégico en una de las tecnologías más dinámicas del siglo XXI: los nano satélites.

En un escenario global donde la información vale más que el territorio, la capacidad de observar la Tierra con precisión se ha convertido en una herramienta de poder geopolítico.

Una de las empresas clave en este desarrollo es Satellogic, compañía argentina dedicada al diseño, fabricación, lanzamiento y operación de satélites de observación terrestre.

Hasta el momento ha colocado en órbita más de 50 nanosatélites y mantiene una constelación activa cercana a 20 unidades operando en órbitas bajas (LEO), aproximadamente entre 400 y 500 kilómetros de altura.

Su sistema permite obtener imágenes de alta resolución de un mismo punto del planeta entre tres y cuatro veces por día. Esta frecuencia de revisita es uno de los factores que transforma a esta tecnología en una herramienta estratégica de alto valor.

Observación constante y ventaja táctica

La posibilidad de monitorear cambios repentinos, sutiles o estructurales en el terreno convierte a los nano satélites en instrumentos clave para:

  • Seguimiento agrícola y productividad. Control ambiental y detección de incendios. Monitoreo de infraestructura crítica Análisis logístico y militar. Supervisión de fronteras y movimientos estratégicos.

Además, estos satélites pueden generar secuencias de video cortas durante el día. Para analistas especializados, esa capacidad permite inferir movimientos, patrones logísticos y actividad operativa con un nivel de detalle antes reservado exclusivamente a superpotencias.

Recursos de observación satelital fueron determinantes para que Estados Unidos identificara y analizara instalaciones nucleares sensibles como las de Natanz Nuclear Facility y Fordow Fuel Enrichment Plant.

Costos, eficiencia y asimetría

Los costos de estos dispositivos varían según la carga útil y la sofisticación de los sensores, pero su relación costo-beneficio resulta disruptiva frente a los satélites tradicionales.

  • A diferencia de drones o aeronaves militares: No dependen del espacio aéreo soberano. No pueden ser interceptados con facilidad. Operan de forma constante y autónoma. Cubren grandes extensiones sin exposición humana.

Mientras que un dron puede ofrecer vigilancia localizada y táctica, una constelación satelital provee inteligencia estratégica continua, combinando imágenes ópticas con datos atmosféricos y espectrales.

El nuevo paradigma del espionaje global

En la actualidad, los nano satélites representan la democratización del acceso al espacio. Países medianos y empresas privadas pueden acceder a capacidades que antes eran monopolio exclusivo de agencias estatales como la NASA o complejos militares.

Argentina, a través de empresas como Satellogic, no solo participa de esta revolución, sino que ocupa un lugar relevante dentro del mercado global de observación terrestre. En términos geopolíticos, quien controla la información controla la anticipación. Los nano satélites son el nuevo sistema nervioso de la inteligencia moderna: silenciosos, constantes y prácticamente invisibles.

Proyección estratégica

El crecimiento del mercado espacial comercial, la baja de costos de lanzamiento y la miniaturización tecnológica indican que la próxima década estará dominada por constelaciones cada vez más densas y precisas.

Si Argentina logra sostener inversión, desarrollo y capacidad industrial, podría consolidarse como un actor clave en:

  • Seguridad regional. Agricultura de precisión. Gestión climática. Inteligencia estratégica e i nternacional.

El espacio ya no es solo exploración científica. Es infraestructura crítica. Y los nano satélites son su nervio óptico.

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