Bullrich y su marido: vínculos, negocios y sombras del Mossad
Editorial | ArgenLeaks | Mundo en Guerra
La reciente visita de Benjamín Netanyahu a Buenos Aires volvió a encender los rumores sobre los lazos profundos entre el gobierno argentino y la red de intereses que orbitan en torno al sionismo internacional. No se trata solo de una agenda diplomática: detrás del protocolo se mueven millones en contratos, licitaciones y tecnología militar. En el centro de ese entramado aparece una figura poco mencionada, pero cada vez más señalada: Guillermo Yanco, marido de Patricia Bullrich.
Yanco no es un funcionario cualquiera. Presidió el sello Unión por la Libertad, es vicepresidente del Museo del Holocausto y mantiene vínculos directos con Claudio Avruj, hombre de Rubén Beraja en la DAIA, ambos con un historial que conecta con los capítulos más turbios del encubrimiento del atentado a la AMIA. Su nombre resurge cada vez que se mencionan compras de armamento israelí o convenios de “cooperación en seguridad” que involucran al Ministerio que comanda su esposa. No hay documentos judiciales que prueben su rol operativo, pero las coincidencias son demasiado precisas para pasar inadvertidas.
En sectores de inteligencia y defensa, Yanco es descrito como un “intermediario oficioso”, con acceso a círculos reservados del Mossad y a empresarios que operan para el complejo industrial militar israelí. Su participación en negociaciones con empresas como Motorola o Israel Shipyards ha sido señalada en más de una investigación periodística. Aunque niega todo, su nombre aparece cada vez que la ministra concreta un viaje a Tel Aviv o se anuncia una compra millonaria sin licitación.
La sospecha que rodea a Yanco no es nueva. Durante la gestión de Macri ya había actuado como asesor en la sombra, gestionando vínculos con consultoras y organismos financiados por Washington y Tel Aviv. Hoy, bajo el paraguas del gobierno de Milei, ese engranaje parece haberse reactivado, con el mismo guion de siempre: discurso de seguridad interna, cooperación internacional y contratos blindados.
Mientras Bullrich se muestra como la cara visible de la “lucha contra el crimen”, su entorno inmediato teje una red que combina política, negocios y seguridad con intereses extranjeros. Yanco, con su perfil discreto pero ubicuo, encarna esa zona gris donde las decisiones de Estado y los acuerdos privados se confunden. Los indicios lo rodean: un hombre con acceso a los despachos, al dinero y, sobre todo, al secreto.
Redacción ArgenLeaks


















